lunes, 13 de julio de 2009

MÉTODOS


Los escritores tenemos un método o, según parece, debemos tenerlo. Supongo que yo también, pero la primera vez que alguien me preguntó por esa cuestión no supe qué responder. Fue durante una conversación con el escritor Ángel de Aluart. Él me dijo que utilizaba el método de Lovecraft. Yo quedé impresionada y le dije que en mi caso, me sentaba frente al ordenador y dejaba salir lo que estaba dentro de mi cabeza. “Collons” (Cojones), dijo él, “pues si el resultado es el que he leído, es un método cojonudo”.
Hace unos meses discutía a ese respecto en el espacio radiofónico de libros en el que participaba hasta hace poco. El director de la emisora me intentaba convencer de que todo el mundo tiene un método y me estuvo explicando varios que, según él, eran los adecuados. Cuando yo le comentaba lo que suelo hacer cuando me pongo a escribir él insistía en que eso no era lo correcto y que aunque funcionara (por lo menos ha funcionado una vez y creo que tengo la prueba)insinuó poco más o menos que era una mierda. A mí, todo lo que él me contaba me sonaba a chino, la verdad, era lo que yo califico de “sabiduría superior”.
No soy una intelectual ni pretendo serlo. Sólo explico historias. Es por eso que no puedo hacer grandes diatribas sobre métodos literarios. Sólo puedo decir que todos son buenos si dan resultado. Cada maestrillo tiene su librillo, se suele decir, y en este caso es del todo cierto. Conozco, por haberlos leído, los métodos de algunos escritores. En el caso del de Jordi Sierra i Fabra no sólo lo he leído sino que he tenido la gran suerte de hablar de él con su autor y de ver y tocar algunos de los guiones que Jordi elabora antes de ponerse a escribir.
Personalmente considero que cada proyecto que acometemos, dada su particular idiosincrasia, requerirá de un método concretro. Me explico. “El susurro de los árboles” llevaba mucho tiempo gestándose en mi cabeza. Desde los 11 años me había interesado el tema de la Dictadura Chilena y había leído mucho sobre ello. Lo primero que escribí fue un relato. Después, poco a poco fui fueron surgiendo otros relatos y al final sólo necesitaba un hilo conductor, una trama principal que los uniera todos. El resultado no es perfecto, seguro, pero funcionó y desde YoEscribo.com consideraron que se merecía un premio.
El caso de “La hija del escriba”, la novela que llevo ya un tiempo documentando y preparado, es más complicado. Igual que la otra se trata de una novela histórica pero esta requiere muchísima más documentación y mucha más precisión en los detalles. Además, puesto que tratará sobre las intrigas palaciegas en la corte del faraón, toda la acción tendrá que estar prefijada desde el principio y hasta puede que tenga que elaborar un guión (que es algo que muchos escritores hacen).
Como ya he contado soy escritora de libretitas y lo que sí suelo hacer es ir anotando detalles en una libreta. Lo hago conforme voy escribiendo y así cuando, por ejemplo, un personaje vuelve a salir no tengo que buscarlo en el grueso del texto sino que tiro de las notas de mi libreta para situarme y no errar. También me apunto lo que ha ocurrido en cada capítulo una vez escrito. Vamos, que hago guiones a posteriori, soy así de rara.

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