viernes, 31 de julio de 2009

PARTICIPAR EN CONCURSOS

Como todo en esta vida participar en concursos tiene defensores y detractores. Generalmente los que no han conseguido ganar ningún certamen suelen hablar en contra (están amañados, no sirven para nada, no quieren “fabricarse un currículum a base de concursos”…). Quienes han ganado alguno lo ven de otra manera.
Participar en concursos es, sobre todo, una forma de obligarse a escribir y someterse al juicio de otros. En mi caso ha representado poder entrar en contacto con el mundo literario y, también, una especie de terapia contra el desánimo pero, sobre todo, una forma de ponerme las pilas, de escribir con un objetivo, de sistematizar mi manera de escribir…
Os cuento. La primera vez que participé en un concurso literario fue en el instituto, con 16 años, y quedé en segundo lugar (el premio fueron mil pelas y una rosa). No volví a presentarme a otro hasta unos años después cuando iba a la uni y a partir de ese momento fui participando en alguno de vez en cuando. En el año 2005 empecé a escribir y a participar en concursos de manera sistemática. Me pasaba el día escribiendo, una media de 6 u 8 horas diarias y de todo. Fue una época estupenda, la cabeza me bullía de ideas y la productividad era enorme.
El balance no fue positivo, pero seguí adelante. En ese momento me parecía una buena manera de hacer cosas. Era una especie de taller literari. Para enterarme de los concursos que se iban organizando me compré la
Guía de Premios y Concursos literarios en España de Fuentetaja. Supongo que en la edición actual habrá mejorado pero en su momento resultó ser un libro caro y poco útil, para ser sincera, bastante malo.
Un día, indagando en la red, fui a parar a Letralia. Esta revista es una estupenda fuente de información sobre los concursos literarios de habla hispana que se celebran en todo el mundo. Sólo hay que registrarse y periódicamente vas recibiendo las convocatorias en el correo electrónico. Me enteré de cuatro de mis cinco concursos con premio por este medio. El primer logro llegó en 2006 justo cuando me desanimaba y pedía una señal para saber que estaba en el buen camino.
Curiosamente los dos últimos años han sido los de mejor balance, eso que me dedico poco por falta de tiempo. Mi conclusión es que el periodo que estuve escribiendo y enviando cosas sin resultados me sirvió para mejorar. Además, a la larga, esta actividad no sólo me ha aportado diplomas, dinero, regalos y empujoncitos al ego. Ganar concursos me ha permitido publicar mi primera novela, una antología de relatos conjunta y este otoño la segunda, he conocido a grandes de la literatura como Jordi Sierra o Ricardo Gómez y he disfrutado un sinfín de cosas más derivadas de haberlos ganado.
Ganar el YoEscribo hizo que mis sueños de escritora dieran un giro de muchísimos grados. Con una novela publicada, aunque no sea “como Dios manda”, el trato que te da la gente es diferente. Ya no mandas unos escritos, mandas tu novela editada y eso es un plus. También es cierto que detrás de todo eso hay un gran trabajo por mi parte intentando contactar con gente, llamando a puertas… pero el inicio fueron los concursos.Mi consejo es atreverse a participar en concursos sin desanimarse si no se gana ninguno, sin obsesionarse con ganar, aprendiendo de cada relato enviado… Hay que pensar que el jurado es subjetivo, que también influye el factor suerte y, sobre todo, que no ganar no quiere decir que no escribamos bien. Escribir para concursos es una estupenda escuela.

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